Cairo es un ciudad de contrastes: bella y fea a la vez, ruidosa, el trafico inaguantable, polvorienta, en decadencia, mucha riqueza, mucha pobreza, mucha historia, muchas tradiciones, y sobre todo para mi un detalle importante es la cuna de la danza del vientre. Esa tradición sigue viva a pesar de las prohibiciones religiosas.

Ahora en Cairo hay una necesidad muy importante de bailarinas, pues el turismo está volviendo a lo que era por un coste a mitad de precio, pero escasas bailarinas egipcias pues es un pecado ser bailarina y muy mal visto por la sociedad. Los managers acuden a bailarinas extranjeras y por eso ahora hay una profusión de rusas, ucranianas y latinas todas muy bien formadas a la danza oriental.

Lo bueno en Cairo es que todavía encontramos música en directo. Pues en los barcos y restaurantes de la ciudad cada bailarina de danza del vientre posee su propia orquesta. A los egipcios y árabes en general les encanta la música en directa, no solo van los turistas a los barcos o restaurantes, lo que añade mucho a la interpretación de la bailarina disfrutando de esa interacción entre los músicos y el publico.

También hay mucha oferta de bailarinas de danza oriental en las discotecas y night club pero ahí con música shabii y mahraganat, música enlatada en este caso.

Descubrí también, aunque sea un grupo reducido, un Cairo más alternativo con Jazz Oriental, músicas con letras criticas a la política y a la sociedad, en locales más bien reservados a gente con mente abierta.

Cairo tiene muchos contrastes, por eso nunca deja indiferente…

Next post

Danza del vientre en Sevilla

Previous post

Danza del vientre en Sevilla Fin de curso